Quiero que me leas, léeme por todos lados. Con las piernas abiertas, con los ojos cerrados, con los brazos como hojas esparcidas, como besos de tinta derramada.
Quiero que me leas sin que te lo pida, sin que lo sospeche. Que abras los ojos en la portada de mi cara tonta, dormida. Que te duermas con la misma historia mía siempre y me la cuentes en la madrugada.
Léeme con la nariz en los olores de las sábanas, donde se escriben los sueños cuando duermo.
Léeme porque hay tanto que quiero escribir y no puedo. Léeme porque no quiero ser un libro publicado, lleno de polvo que se olvida. Si no me lees no soy nadie, y quiero ser...
lunes, 18 de noviembre de 2013
domingo, 3 de noviembre de 2013
De mi abuelo...
Sabes tu lo que es amor? Si lo sabes, lo has sentido.
No te afanes en quererme asegurar,
Que fui yo tu bien querido.
Que no lo sabes? Quieres que yo te lo diga?
Te lo diré cual lo siento:
Amor es algo que inspira, unas veces alegría,
Otras, un negro tormento.
Es alegría y dolor;
Es un niño encantador que nos hace ver el cielo.
A veces es gran beldad,
Que hace al corazón latir,
Luego se vuelve amargura que nos hiere hasta morir.
Amar es dicha y es pena,
Dicha que a nuestra alma inspira,
Pasión que nos envenena.
Por ti he sabido con pena,
Que amor es una mentira.
(Presumiblemente de Miguel Rendón)
No te afanes en quererme asegurar,
Que fui yo tu bien querido.
Que no lo sabes? Quieres que yo te lo diga?
Te lo diré cual lo siento:
Amor es algo que inspira, unas veces alegría,
Otras, un negro tormento.
Es alegría y dolor;
Es un niño encantador que nos hace ver el cielo.
A veces es gran beldad,
Que hace al corazón latir,
Luego se vuelve amargura que nos hiere hasta morir.
Amar es dicha y es pena,
Dicha que a nuestra alma inspira,
Pasión que nos envenena.
Por ti he sabido con pena,
Que amor es una mentira.
(Presumiblemente de Miguel Rendón)
domingo, 13 de octubre de 2013
Me gustas de almohada... y "las almohadas pesan porque se quedan los sueños atrapados":
Como te iba diciendo, y ahora sin que me escuches, tengo un miedo horrible de verme o de oírme o de entregarme. Y es que desde que descubrí que puedo estar feliz conmigo misma, sin que nadie me de seguridad, me haga reír o me distraiga, descubrí también que es más fácil estar sola. La verdad nadie es capaz de darme esas cosas, solo son deseos, que poco a poco generan desilusiones o tristezas.
No sabes el miedo de volver a ser frágil ante alguien sabiendo que puedo ser fuerte para mi misma. No me has pedido nada, pero solo pensar que alguien me pregunte quién soy me aterra. Es pánico escénico, más o menos.
Este lugar es mío, aunque lo vean es mío. Son como esos orgasmos de mujeres grabados, nadie más los siente más que ellas. Nadie más me siente. Quizá algún día.
De los placeres más hermosos que hay en mi vida, tengo que decir que está dormir con alguien. Solo dormir porque es no hablar y seguir siendo, puedo ser yo sin darte terrero. No es lo mismo entregarte, no. El miedo no deja dormir con alguien a quien le haya dado más que la respiración.
Los otros placeres no tienen que ver contigo, ni con nadie. Suceden estando sola como tomar vino, bailar, leer y de los que no puedo decir tanto...
Pero sí... como te iba diciendo antes de decir mucho y entrar en pánico. Me voy corriendo antes de poder compartir más que el aire cuando duermes. Dormimos...
No sabes el miedo de volver a ser frágil ante alguien sabiendo que puedo ser fuerte para mi misma. No me has pedido nada, pero solo pensar que alguien me pregunte quién soy me aterra. Es pánico escénico, más o menos.
Este lugar es mío, aunque lo vean es mío. Son como esos orgasmos de mujeres grabados, nadie más los siente más que ellas. Nadie más me siente. Quizá algún día.
De los placeres más hermosos que hay en mi vida, tengo que decir que está dormir con alguien. Solo dormir porque es no hablar y seguir siendo, puedo ser yo sin darte terrero. No es lo mismo entregarte, no. El miedo no deja dormir con alguien a quien le haya dado más que la respiración.
Los otros placeres no tienen que ver contigo, ni con nadie. Suceden estando sola como tomar vino, bailar, leer y de los que no puedo decir tanto...
Pero sí... como te iba diciendo antes de decir mucho y entrar en pánico. Me voy corriendo antes de poder compartir más que el aire cuando duermes. Dormimos...
jueves, 10 de octubre de 2013
Es cierto
Benedetti tiene razón en decir que es una lástima que no estés cuando miro el reloj y son las cuatro, las cinco... las seis; cuando pasa el tiempo cotidiano, con las cosas corrientes de todos los días. Él sabe que la verdadera añoranza es por pasar la vida aburrida junto a alguien, lo otro es pasajero. En momentos espléndidos solo los enamorados se recuerdan, los que buscan recuerdos perfectos, aventuras, historias, y a fin de cuentas después de un tiempo se olvidan; nosotros buscábamos vida, por eso es una pena que no veas cómo escribo y tomo café, o cómo las cuentas no me salen a veces y me desespero. Días en que no pasa nada pero pasan sin que pueda distraerme de no hacer nada y seguir haciendo lo de siempre.
Es cierto que hemos cambiado, que tenemos cosas nuevas, trabajos y amigos nuevos. Es cierto que ya no imaginamos encontrarnos ni sentimos celos del otro. También es cierto que somos mejores o peores, más fuertes o más libres. Pero también es cierto que los días pasan de uno en uno y que si los separamos seguimos siendo los mismos. Es cierto que no queremos contarnos lo más importante pero también es cierto que cuando nada pasa y solo miramos por la ventana nos recordamos.
En suma no ha cambiado nada mas que estar más solos cuando no estamos acompañados.
Es cierto que hemos cambiado, que tenemos cosas nuevas, trabajos y amigos nuevos. Es cierto que ya no imaginamos encontrarnos ni sentimos celos del otro. También es cierto que somos mejores o peores, más fuertes o más libres. Pero también es cierto que los días pasan de uno en uno y que si los separamos seguimos siendo los mismos. Es cierto que no queremos contarnos lo más importante pero también es cierto que cuando nada pasa y solo miramos por la ventana nos recordamos.
En suma no ha cambiado nada mas que estar más solos cuando no estamos acompañados.
martes, 17 de septiembre de 2013
...
Para contestarte tendría que escribir por siempre mi respuesta; Porque siento por ti literalmente todo, cualquier sentimiento es verdadero y es falso: falso porque no lo es todo y verdadero porque es solo una parte. Desde el odio más voraz hasta el amor más puro.
Mejor lanzo de vez en cuando mensajes a la deriva, en pequeñas dosis. Para no sobrecargarte de mi, porque ahora se que te destruí yo también. Lo sé de una manera fría, lo sé porque lo puedo comprender. Lo sé porque me acuerdo...
Por lo menos espero algún día escribirte una novela, la historia del hombre que corría en busca de un rosa, de la mujer que despierta entre paredes blancas. Si no podemos vivirla al menos la leeremos, porque la historia existe y existirá siempre. El tiempo roto nos juntará lo suficiente para un café y la lectura, después nos perderemos.
Aunque ya no cene lágrimas sueño mucho. Espero encuentres el mensaje...
Mejor lanzo de vez en cuando mensajes a la deriva, en pequeñas dosis. Para no sobrecargarte de mi, porque ahora se que te destruí yo también. Lo sé de una manera fría, lo sé porque lo puedo comprender. Lo sé porque me acuerdo...
Por lo menos espero algún día escribirte una novela, la historia del hombre que corría en busca de un rosa, de la mujer que despierta entre paredes blancas. Si no podemos vivirla al menos la leeremos, porque la historia existe y existirá siempre. El tiempo roto nos juntará lo suficiente para un café y la lectura, después nos perderemos.
Aunque ya no cene lágrimas sueño mucho. Espero encuentres el mensaje...
sábado, 7 de septiembre de 2013
Los disfraces de la felicidad
Cómo querer lo que no quiero, o bien no querer lo que sigo queriendo a pesar de todo.
Ni siquiera es el recuerdo, no es ni la nostalgia ni el orgullo, pero me sigue atemorizando la realidad de la ausencia. No pensarte por un día es un logro que termina con esta frase; aunque te piense siempre, tu recuerdo me hace olvidarte. Más y más te olvido entre más te pienso, y es bastante el olvido entre tantos días ensimismados y lluviosos. No me esperaba tanta paz para terminar, es una cuna que duerme, me desprende casi siempre, casi porque a veces sueño, y cuando sueño no me despierto por más de un día. Soñar me deja un presentimiento raro, como de estar olvidando algo que en verdad amaba.
viernes, 28 de junio de 2013
Madrugada
Tu sangre la siento en mi rostro,
De tu cuello que huele a humo, a sales, a ti.
tu sangre cálida, dos cuerpos calientes.
Perdidos el uno en el otro, dolientes.
Cansados del amor que no logran contener.
Exhaustos de amar sin ganar terreno;
Ella de llorar hasta rasgarse las entrañas,
Él del peso que deshace su pecho grande.
Yacen inertes, entumidos, anestesiados de dolor.
Y mientras tanto amanece y un tren pasa,
Y ella quieta se aleja y avanza con el compás de las vías,
Por la ventana se ve que aún lo abraza, que lo retiene a toda costa,
Pero él ve que se aleja y la pierde,
Y el peso en su pecho le impide moverse, respirar, llorar.
No la quiere dejar, odia ese tren de madrugada cuando aún la huele húmeda en su mano.
Se han buscado toda la vida, sin esperar nada.
Cuando se encuentran no saben qué hacer y se derraman,
De emoción, de celos, de alegría.
Pero después de un año se han cansado,
Lo que quieren es que sus almas se fusionen igual que sus cuerpos abrazados inertes aquella madrugada.
Y como el ave fénix renacerán del amor quemado,
Pero lentamente porque ya no tienen prisa.
Ya se encontraron y el tiempo es suyo,
No hay otro para ella ni otra para él.
El amor cansa a veces.
A veces duele, pero ya no pueden vivir el uno sin el otro,
Porque son lo mismo,
Porque se pertenecen,
Y hasta que se contengan sus almas como sus cuerpos saben,
Tratarán de levantarse y dormir las horas largas de la agonía.
Pero nunca solos, para no saber a dónde lleva el tren que la aleja,
La aprisiona y él sucumbe.
Aquella madrugada de una noche larga,
Donde ella lo abraza casi como a una presa para que no caiga,
Que no se rinda, que no acabe solo.
Y él la siente, sin tiempo.
El tiempo de él se siente en los dedos, en la piel, en las narices;
El de ella no, ella ve el reloj y cuenta las horas que faltan para que amanezca,
Son las horas que lo tendrá herido, como ella, más débil esta vez.
No están vacíos como dicen,
Se sienten adormecidos, palpitantes,
Pero vacíos no, están llenos del otro;
Él de ella que se aleja en el ruido de las vías,
Ella de él que se deja caer en el vacío,
Casi muerto.
Pero no lo deja y no lo dejará nunca,
Mientras ella viva.
Lo que queda es la sensación de ´a ver qué pasa´,
Pero esa no es una opción,
La única es hacer que pase o esperar que suceda, renacer.
De tu cuello que huele a humo, a sales, a ti.
tu sangre cálida, dos cuerpos calientes.
Perdidos el uno en el otro, dolientes.
Cansados del amor que no logran contener.
Exhaustos de amar sin ganar terreno;
Ella de llorar hasta rasgarse las entrañas,
Él del peso que deshace su pecho grande.
Yacen inertes, entumidos, anestesiados de dolor.
Y mientras tanto amanece y un tren pasa,
Y ella quieta se aleja y avanza con el compás de las vías,
Por la ventana se ve que aún lo abraza, que lo retiene a toda costa,
Pero él ve que se aleja y la pierde,
Y el peso en su pecho le impide moverse, respirar, llorar.
No la quiere dejar, odia ese tren de madrugada cuando aún la huele húmeda en su mano.
Se han buscado toda la vida, sin esperar nada.
Cuando se encuentran no saben qué hacer y se derraman,
De emoción, de celos, de alegría.
Pero después de un año se han cansado,
Lo que quieren es que sus almas se fusionen igual que sus cuerpos abrazados inertes aquella madrugada.
Y como el ave fénix renacerán del amor quemado,
Pero lentamente porque ya no tienen prisa.
Ya se encontraron y el tiempo es suyo,
No hay otro para ella ni otra para él.
El amor cansa a veces.
A veces duele, pero ya no pueden vivir el uno sin el otro,
Porque son lo mismo,
Porque se pertenecen,
Y hasta que se contengan sus almas como sus cuerpos saben,
Tratarán de levantarse y dormir las horas largas de la agonía.
Pero nunca solos, para no saber a dónde lleva el tren que la aleja,
La aprisiona y él sucumbe.
Aquella madrugada de una noche larga,
Donde ella lo abraza casi como a una presa para que no caiga,
Que no se rinda, que no acabe solo.
Y él la siente, sin tiempo.
El tiempo de él se siente en los dedos, en la piel, en las narices;
El de ella no, ella ve el reloj y cuenta las horas que faltan para que amanezca,
Son las horas que lo tendrá herido, como ella, más débil esta vez.
No están vacíos como dicen,
Se sienten adormecidos, palpitantes,
Pero vacíos no, están llenos del otro;
Él de ella que se aleja en el ruido de las vías,
Ella de él que se deja caer en el vacío,
Casi muerto.
Pero no lo deja y no lo dejará nunca,
Mientras ella viva.
Lo que queda es la sensación de ´a ver qué pasa´,
Pero esa no es una opción,
La única es hacer que pase o esperar que suceda, renacer.
Ella, que mide el tiempo en horas,
No exactamente una a una sino en todo menos una,
Cada hora hacia adelante es una menos que le quita
al infinito.
Ella que luchaba por atrapar cada valioso lapso,
No instante,
Su tiempo era en bloques,
Sentía que dormía con una parte distinta de su
amante.
Una hora con su humor, una hora con su genio,
Una hora con la desesperación.
Y cada una sanaba lo que tenía que sanar,
Y restauraba dejándolo todo claro;
Cada hora era una hora menos de caos
Y una hora menos de vida,
Pero la resta siempre quedaba con la perfecta
armonía de la tranquilidad.
Era un campo de batalla
que mostraba dos cuerpos unidos, vencidos, entrelazados.
Sin futuro pero con
todo el presente que les latía en la habitación rosa,
Un santuario que engullía
todo, hasta lo fatal.
Esa era su trinchera,
no se hubieran rendido nunca si no hubiera amanecido.
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