Hay un relato que tiene que ver con la
luna y con tejer la noche, tejer como se tejen las historias, palabra por
palabra. Y cada historia creada sirve para grabarse a sí misma. No se sabe a
dónde van a parar las historias, quizá se acaben la luna tejiéndola y la noche
termine, pero si la historia no se borra habrá un pedazo de luna en cada una de
sus palabras…
martes, 2 de abril de 2013
sábado, 2 de marzo de 2013
Planas
Una plana de que no eres el indicado, que no podrás llegar a sonreírme y a compartirme una felicidad tuya, una plana de que no soy quien te haga feliz, una plana de que no somos juntos más de lo que somos separados. Una plana de mi nombre para que no se me olvide quién soy. Una plana como cuando aprendí a escribir para aprender que aun se cómo hacerlo. Una plana de ti y otra de mi, pero separadas para ver la diferencia. Una plana para memorizar si bien no para entender... para grabarlo en mi mente.
Una plana que verse te amo te amo te amo no te amo te amo...
Una plana que verse no es él no es él quién es él no es él...
Planas que no hacen por curar sino por repetir en absurdo el significado perdido de las palabras.
Solo los niños hacen planas y los perdidos, los que tenemos algo que recordarnos.
Planas que no terminarían nunca porque nunca ganan más que memoria,
cuando cambie el odio cambiará también la plana. Una que sea te odio te odio te odio te odio,
a otra que diga no me importa no me importa no me importa.
Cambiarán con el tiempo que es largo y lento, cambiarán hasta que no haya más que hacer más que morir.
Dirá te quise me muero te quise me muero te quise me muero... y terminará una vida de planas escritas pero no vividas. Es mejor escribir cuando el mundo no tiene sentido, pero las planas no son precisamente escribir.
Las planas son para pasar el tiempo moldeado por frases infantiles.
Una plana que verse te amo te amo te amo no te amo te amo...
Una plana que verse no es él no es él quién es él no es él...
Planas que no hacen por curar sino por repetir en absurdo el significado perdido de las palabras.
Solo los niños hacen planas y los perdidos, los que tenemos algo que recordarnos.
Planas que no terminarían nunca porque nunca ganan más que memoria,
cuando cambie el odio cambiará también la plana. Una que sea te odio te odio te odio te odio,
a otra que diga no me importa no me importa no me importa.
Cambiarán con el tiempo que es largo y lento, cambiarán hasta que no haya más que hacer más que morir.
Dirá te quise me muero te quise me muero te quise me muero... y terminará una vida de planas escritas pero no vividas. Es mejor escribir cuando el mundo no tiene sentido, pero las planas no son precisamente escribir.
Las planas son para pasar el tiempo moldeado por frases infantiles.
sábado, 20 de octubre de 2012
Típico
Típico inicio para los que tememos
ser criticados por alguien que no existe… hace mucho que no escribo, como si eso
justificara cualquier error en la redacción u ortografía. Pero la verdad es que
hace mucho que no escribo, y es porque cada vez
me pierdo más a mí misma, nunca tuve muy claro quien era, y menos ahora.
Creo que escribo porque vengo de la Feria de Libro y así como uno se engenta de
personas también me “engenté” de libros. Muchas páginas que comparadas con los
minutos libres que tiene una vida, no alcanza ni para la mitad de ellas.
Otra frase muy típica para comenzar
un párrafo burdo es “No sé que sea el amor, pero…”, pues bien, yo no sé qué sea
el amor, puesto que lo han ensalzado tanto, pero esto que a mí me toca es más
bien una locura, muy romántica eso sí. El amor se vive solo, eso lo he
aprendido no sé cómo y quizá equivocadamente, pero lo que le pasa a uno es
imposible de transmitírselo a alguien mas y lo que yo quisiera vivir de alguien
no me alcanza ni a rosar. Y eso es solo el inicio, no amar es vivir vacío, amar
a alguien es vivir la soledad del amor. Francamente como dicen es un dilema y
más bien un vicio.
Las cartas las escribo bastante bien, de todo tipo, para las ocasiones especiales, formales, y demás; más las cartas de amor que te dedico o te escribo, que a veces no te las doy porque el tiempo nunca coincide con nosotros. Como esa obra que he bailado tanto este año "Amor de morado", ellos no saben pero me toca tanto que a veces no sé qué papel interpretar, si el mío o el de la obra; pero quizá sí lo saben.
Nada de esto me está gustando, no me gusta cuando no estás porque es como si el lector cerrara el libro, y yo? quién me lee a mí cuando no estás.
martes, 29 de mayo de 2012
El duelo...
El tiempo es lo que más me maravilla de este
universo, el flujo constante que gracias a la vitalidad de las cosas hace que
todo evolucione, se desgaste, se enriquezca o que cambie de alguna manera. Sin
excepción del alma humana por supuesto, el tiempo es imposible de ser medido y
se percibe de diferentes maneras, hasta dicen que en el Espacio tiene una
duración muy diferente a la de la Tierra, y que la luz de las estrellas que
vemos en realidad se ha extinguido hace millones de años, eso yo no lo
aprehendo pero me espanta y me fascina a la vez. Cuando el alma sufre una
pérdida, el paso del tiempo hace del evento algo totalmente insignificante, lo
que nos pasa es que le tememos al presente y es en el presente donde debemos
ser cuidadosos con nuestros actos; saber que solo somos los de ahora, que el
pasado solo nos hace si lo recordamos, que nos creamos constantemente a cada
instante. Creo saber que todos estamos solos, nadie nace pegado de su ser al
ser de otro, pero esa soledad no es aislante sino que nos hace crear relaciones,
sino fuera así no creo que el amor pudiera surgir nunca. Cuando perdemos a
alguien querido resulta que los filamentos de amor se truncan pero nadie queda
más solo que antes. Las relaciones humanas son lo más importante que tenemos, y
hay que cuidarlas, nutrirlas y gestar el amor para crecer personalmente; sin
embargo cuando una relación deja de existir hay que recordar que nos tenemos a
nosotros con la ventaja de la experiencia y tomar las decisiones acertadas para
nosotros. Perder a alguien nunca es fácil, un ser querido que se va
inesperadamente nos deja desolados, sobre todo si era alguien cercano con quien
no concebíamos la vida sin él, si no era tan cercano nos afecta de manera
distinta, quizá nos haga ver la proximidad de la muerte y su indiscriminación,
pero no siempre es la muerte la causante de rompimientos de las relaciones; la
verdad es que perder a un ser totalmente ajeno a nosotros pero en el que poco a
poco fomentamos la confianza y lo ligamos a nuestra existencia, también es parte
de las tragedias comunes de esta y todas las épocas. Lo esencial es llevar el
duelo necesario y de manera saludable y depositar toda nuestra confianza en el
tiempo, nunca nos defraudará ni nos podrá mentir, confiar en que las cosas y
las personas y todo lo que conforma al mundo se encuentra en un devenir
constante y seguro. No hay necesidad de racionalizar las cosas, entender
ayuda a madurar pero igualmente envejeceremos todos, juntos como humanidad y
solos como individuos. Hay que saber que el mundo nos crea y al mismo tiempo
nosotros creamos al mundo; es decir, que no podemos escapar de relacionarnos
con otros seres y que entre más fuertes sean nuestras relaciones, mejores
llegaremos a ser nosotros mismos, entre más nos acerquemos a nuestro entorno,
más nos conoceremos, y también entre mejor cultivemos nuestras
virtudes, también seremos más aptos de sostener relaciones sanas y
enriquecedoras. Lo único erróneo son los extremos: el aislamiento y la
dependencia no encuentran el conocimiento ni el desarrollo; fuera de ello hay
que valorarnos y valorar lo que nos rodea y ambas partes nunca dejarán de
crecer juntas. Cuando alguna de las dos no funcione habrá que reflexionar y
enmendar errores, si no tiene solución, entregarnos al duelo. Con el Tiempo a
nuestro favor ya iremos cosechando los frutos de nosotros mismos. Es lo mágico
de la vida, lo que ahora duele después se convierte en nuestra mayor fortaleza.
Y como dijo Silvio R. "los amores cobardes no llegan a amores ni a
historias se quedan ahí, y ni el recuerdo los puede salvar". Habrá que
decidir ser virtuosos y valientes!
miércoles, 16 de mayo de 2012
Notas
Entre la senda hay un mirador, un mirador repleto de ciegos
felices. Caminando. Por la contemplación, por la estática mañana, por la
paciencia eterna de lo temporal, por aquello que pasaba. Caminando. Por lo
fluctuante de lo venidero y lo sublime, sin detenernos a mirar. Largo tiempo,
quizá vidas y un día cualquiera intrascendental. Un día de cansancio, nos
detenemos no por el afán de mirar sino por la incapacidad de seguir caminado. Y
vemos por fin.
miércoles, 9 de mayo de 2012
El problema de la libertad
¿Cuál
es el problema actual de la libertad humana?
Parece que con tanto desarrollo, la
famosa “sociedad de la información” nos ha llevado a la completa banalización y
empobrecimiento de los principales valores y conceptos que en su esencia debían
fundamentar nuestra vida. Lo inmediato a nosotros y cercano que se encuentra el
conocimiento propicia el poco empeño que ponemos para emprender la búsqueda a
profundidad de respuestas que ahora, pueden aparecer de pronto al hacer “click”
en buscar. La voluntad se torna innecesaria. Al “hombre light” como lo llama
Enrique Rojas[1]
se le ha olvidado de donde viene y a donde va, y se ha hipnotizado en una
vitrina de aparador. “Se fue a encontrarse a sí mismo y se perdió en el mundo
de la moda” diría Jostein Gaarder. ¿Y cuál es la consecuencia de perder la
conciencia de sí mismo y toda pretensión de trascender? ¿En dónde queda el
hombre? ¿En donde queda el ser de ese
hombre?
Si el hombre es libre porque es
hombre o si la libertad crea al hombre, el problema es el mismo si se pierde la
esencia de lo que es. No podremos
construirnos ni crear voluntariamente la realidad, quedamos a expensas de los intereses
que hemos construido y que ahora nos sobrepasan y lo que es peor, fuera de la
consciencia; y como decía mi abuelo “La
consciencia es la que rige los destinos de la humanidad”.
Libertad es una virtud del ser. Para Heidegger el ser no simplemente es lo presente e
inmóvil, es un poder ser, y el lugar en donde el ser “puede ser” es en el
mundo. La idea de que el hombre está en un mundo de objetos y de otros seres
que definen al ser pero que a su vez
necesitan de este para desarrollarse
y alcanzar la existencia o bien su trascendencia, ya es en sí una definición de
libertad. La libertad es poder, y se da dentro de límites que lo hacen posible,
como el tiempo y el mundo.
Para el materialismo histórico, la
libertad es el reconocimiento de la necesidad y la superación de esa necesidad.
La libertad es la conciencia de la necesidad.[2]
Aunque de esta manera, me parece que la libertad queda determinada por el
desarrollo histórico o por las circunstancias, es decir, que el ser solo puede
desarrollarse a sí mismo en su libertad de una sola manera correspondiente y no
como una posibilidad de ser proyecto.
Hay mucho de se ha dicho de la
libertad y aun así el problema persiste. ¿Será que olvidamos pensar en aquello
que nos orienta a actuar o que nuestro sistema de pensamiento no superó la
globalización ni el economicismo?
“Los
problemas morales subsisten siempre, aunque sean diferentes, según los
diferentes niveles. En el bloque oriental proceden de la coacción y la falta de
libertad personal. En los países occidentales de la sociedad del bienestar, de
la elevación a “virtud” del egoísmo consumidor (…) y de la pérdida de sentido
de la vida”[3]
La cuestión es adueñarnos de nuestra conciencia para regir(nos) y regir al
mundo. Habrá que comprender el problema de la libertad para comprender nuestro
propio ser histórico y libre, la libertad no nos sirve para indignarnos sino
para sabernos dignos una vez más dentro de un mundo que nosotros aprehendemos y
en el que somos.
El
sitio de la libertad
Me parece que por medio del devenir
dialéctico, ya sea idealista o materialista, caemos en una totalidad rígida que
no permite un ser más allá de su propia superación; y cómo podemos justificar
que ese Espíritu Absoluto es la plenitud en la trascendencia del ser humano sin
dejar a un lado su individualidad. El hombre es la justificación de sí mismo y
de sus posibilidades derivan también sus responsabilidades.
¿En qué sitio ubicar la libertad humana
para permitir el desarrollo de la misma sin que quede subordinada a la
estructura? Se me ocurre (con todos los años de estudio que me faltan y las
desventajas que eso representa) que la libertad del hombre debe estar sobre los
cimientos del todo, pero una libertad absoluta que no contenga la conciencia de
la necesidad, ya que la conciencia solo la puede aportar el ser humano. La libertad
es un medio en el que todo sucede, es puro “poder ser” y en donde el hombre se inserta
de manera que puede asimilar su condición y aceptar su libertad, es decir,
entender que es libre y a la vez que no es libre de no serlo. El punto de
partida del hombre es una opción y su
responsabilidad es educarse en su libertad desde su propia “naturaleza humana”.
El resultado de ser en la libertad,
cuando la opción de poder sea justificada no por la libertad
sino por el ser, será la moral. La
moral será el desarrollo de la libertad interiorizada
en el hombre y exteriorizada por
sus actos, que no dependerá de la naturaleza ni será su justificación sino que
creará el entendimiento del hombre acerca de su entorno; es decir, le dará una
ideología.
Al estar el ser dentro de la libertad y al mismo tiempo desarrollando su
existencia. (“La esencia del hombre es su
existencia”[4]),
se originará el individuo y solo a raíz de este se creará la sociedad.
Este desarrollo estará sostenido
por interrelaciones estructurales de correspondencia en donde la sociedad
corresponde al individuo, a la ideología, a la moral y por supuesto a la
libertad. No es un desarrollo lineal ni excluyente, pero se permite un sistema
social que no niegue, por el desarrollo y las relaciones de estructura, la
naturaleza humana; que no niegue la individualidad y que sobre todo no
subordine a la moral en función de la sociedad. la libertad plena se da en el
ser y a través de él como una opción y la posibilidad de poder ser, siempre en
función de sí mismo. Los actos no serán “buenos” o “malos” porque la moral o el
derecho lo dictan, serán actos que desarrollen libremente el ser.
Bibliografía
A. F. Shishkin. Ética Marxista. Grijalbo. México: 1966
Fernández del
Riesgo, Manuel. La Ética y el marxismo. Revista española de
investigaciones sociológicas, ISSN 0210-5233, Nº 2, 1978 , págs. 87-114
Rojas Osorio, Carlos. La
Educación Moral. Inter-Ethica. Recuperado de http://ponce.inter.edu/nhp/contents/Inter_Ethica/pdf/educacion_moral.pdf
De Gasperín Gasperín, Rafael. La
dignidad de la persona humana. Ponencia leída en el Primer Simposium
Internacional de Ética en Instituciones de Salud Monterrey, Nuevo León. Mayo 2006.
domingo, 8 de abril de 2012
Augurios, perspectivas..
Existen todo tipo de augurios que
malignamente solo vemos hasta que lo que predecían nos acontece; justo ese
momento en el que lo vemos todo tan claro y comenzamos a descubrir los indicios
de cómo ciertos pormenores y detalles insignificantes que la memoria nos trae a
la vista para hacernos sentir como completos ingenuos sin experiencia, ya nos
anunciaban un cambio.
Una cosa es que la imaginación
haya creado tantas y tantas variantes del futuro y en un momento contenido por
la respiración expectante se derrumben haciendo que la sensación de que el peso
nos sofoca sea lo único que sentimos en el cuerpo, y otra muy diferente es el
palpitar de todo el ambiente al ir revisando en las filminas lo obvio de la
situación y el dolor que no lastima
porque no se sabe de donde viene y que nos pone en una sensación de estar
parados en el espacio exterior. Una cosa es una cosa y la otra otra, pero ambas
suelen ser las que me dan la perspectiva. Al final solo me alegro de seguir
siendo yo y de no haberme perdido en el infinito.
Éramos una coreografía que salía
alimentada por la iluminación divina y por la iluminación terrestre y también
predijo su propio desenlace. Pero no lo vi hasta que lo vi y ya era demasiado
tarde, aunque me pregunto qué hubiera hecho y si solo me hubiera anticipado con
el miedo, que es peor a veces.. no es lo mismo fallecer de pronto que conocer el
momento. No pudo haber sido más perfecto ni devastador de lo que ya fue, ni
tampoco de otra manera.
Cuando uno sale librado de una
tempestad todo lo que le queda es uno mismo y lo más preciado también; no iría
por ahí compartiendo lo que se me quitó al que lo hizo y si lo pregunta dan
ganas de salir corriendo para evitar la humillación. Hay quienes se alimentan
del amor ajeno, yo también pero no cuando no lo quiero.
Vamos a luchar doblemente ahora
por no querer lo que nos empuja y por acercarnos a querer eso mismo; digamos
que vamos a luchar por querer sin querer demasiado.
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