Como te iba diciendo, y ahora sin que me escuches, tengo un miedo horrible de verme o de oírme o de entregarme. Y es que desde que descubrí que puedo estar feliz conmigo misma, sin que nadie me de seguridad, me haga reír o me distraiga, descubrí también que es más fácil estar sola. La verdad nadie es capaz de darme esas cosas, solo son deseos, que poco a poco generan desilusiones o tristezas.
No sabes el miedo de volver a ser frágil ante alguien sabiendo que puedo ser fuerte para mi misma. No me has pedido nada, pero solo pensar que alguien me pregunte quién soy me aterra. Es pánico escénico, más o menos.
Este lugar es mío, aunque lo vean es mío. Son como esos orgasmos de mujeres grabados, nadie más los siente más que ellas. Nadie más me siente. Quizá algún día.
De los placeres más hermosos que hay en mi vida, tengo que decir que está dormir con alguien. Solo dormir porque es no hablar y seguir siendo, puedo ser yo sin darte terrero. No es lo mismo entregarte, no. El miedo no deja dormir con alguien a quien le haya dado más que la respiración.
Los otros placeres no tienen que ver contigo, ni con nadie. Suceden estando sola como tomar vino, bailar, leer y de los que no puedo decir tanto...
Pero sí... como te iba diciendo antes de decir mucho y entrar en pánico. Me voy corriendo antes de poder compartir más que el aire cuando duermes. Dormimos...
domingo, 13 de octubre de 2013
jueves, 10 de octubre de 2013
Es cierto
Benedetti tiene razón en decir que es una lástima que no estés cuando miro el reloj y son las cuatro, las cinco... las seis; cuando pasa el tiempo cotidiano, con las cosas corrientes de todos los días. Él sabe que la verdadera añoranza es por pasar la vida aburrida junto a alguien, lo otro es pasajero. En momentos espléndidos solo los enamorados se recuerdan, los que buscan recuerdos perfectos, aventuras, historias, y a fin de cuentas después de un tiempo se olvidan; nosotros buscábamos vida, por eso es una pena que no veas cómo escribo y tomo café, o cómo las cuentas no me salen a veces y me desespero. Días en que no pasa nada pero pasan sin que pueda distraerme de no hacer nada y seguir haciendo lo de siempre.
Es cierto que hemos cambiado, que tenemos cosas nuevas, trabajos y amigos nuevos. Es cierto que ya no imaginamos encontrarnos ni sentimos celos del otro. También es cierto que somos mejores o peores, más fuertes o más libres. Pero también es cierto que los días pasan de uno en uno y que si los separamos seguimos siendo los mismos. Es cierto que no queremos contarnos lo más importante pero también es cierto que cuando nada pasa y solo miramos por la ventana nos recordamos.
En suma no ha cambiado nada mas que estar más solos cuando no estamos acompañados.
Es cierto que hemos cambiado, que tenemos cosas nuevas, trabajos y amigos nuevos. Es cierto que ya no imaginamos encontrarnos ni sentimos celos del otro. También es cierto que somos mejores o peores, más fuertes o más libres. Pero también es cierto que los días pasan de uno en uno y que si los separamos seguimos siendo los mismos. Es cierto que no queremos contarnos lo más importante pero también es cierto que cuando nada pasa y solo miramos por la ventana nos recordamos.
En suma no ha cambiado nada mas que estar más solos cuando no estamos acompañados.
martes, 17 de septiembre de 2013
...
Para contestarte tendría que escribir por siempre mi respuesta; Porque siento por ti literalmente todo, cualquier sentimiento es verdadero y es falso: falso porque no lo es todo y verdadero porque es solo una parte. Desde el odio más voraz hasta el amor más puro.
Mejor lanzo de vez en cuando mensajes a la deriva, en pequeñas dosis. Para no sobrecargarte de mi, porque ahora se que te destruí yo también. Lo sé de una manera fría, lo sé porque lo puedo comprender. Lo sé porque me acuerdo...
Por lo menos espero algún día escribirte una novela, la historia del hombre que corría en busca de un rosa, de la mujer que despierta entre paredes blancas. Si no podemos vivirla al menos la leeremos, porque la historia existe y existirá siempre. El tiempo roto nos juntará lo suficiente para un café y la lectura, después nos perderemos.
Aunque ya no cene lágrimas sueño mucho. Espero encuentres el mensaje...
Mejor lanzo de vez en cuando mensajes a la deriva, en pequeñas dosis. Para no sobrecargarte de mi, porque ahora se que te destruí yo también. Lo sé de una manera fría, lo sé porque lo puedo comprender. Lo sé porque me acuerdo...
Por lo menos espero algún día escribirte una novela, la historia del hombre que corría en busca de un rosa, de la mujer que despierta entre paredes blancas. Si no podemos vivirla al menos la leeremos, porque la historia existe y existirá siempre. El tiempo roto nos juntará lo suficiente para un café y la lectura, después nos perderemos.
Aunque ya no cene lágrimas sueño mucho. Espero encuentres el mensaje...
sábado, 7 de septiembre de 2013
Los disfraces de la felicidad
Cómo querer lo que no quiero, o bien no querer lo que sigo queriendo a pesar de todo.
Ni siquiera es el recuerdo, no es ni la nostalgia ni el orgullo, pero me sigue atemorizando la realidad de la ausencia. No pensarte por un día es un logro que termina con esta frase; aunque te piense siempre, tu recuerdo me hace olvidarte. Más y más te olvido entre más te pienso, y es bastante el olvido entre tantos días ensimismados y lluviosos. No me esperaba tanta paz para terminar, es una cuna que duerme, me desprende casi siempre, casi porque a veces sueño, y cuando sueño no me despierto por más de un día. Soñar me deja un presentimiento raro, como de estar olvidando algo que en verdad amaba.
viernes, 28 de junio de 2013
Madrugada
Tu sangre la siento en mi rostro,
De tu cuello que huele a humo, a sales, a ti.
tu sangre cálida, dos cuerpos calientes.
Perdidos el uno en el otro, dolientes.
Cansados del amor que no logran contener.
Exhaustos de amar sin ganar terreno;
Ella de llorar hasta rasgarse las entrañas,
Él del peso que deshace su pecho grande.
Yacen inertes, entumidos, anestesiados de dolor.
Y mientras tanto amanece y un tren pasa,
Y ella quieta se aleja y avanza con el compás de las vías,
Por la ventana se ve que aún lo abraza, que lo retiene a toda costa,
Pero él ve que se aleja y la pierde,
Y el peso en su pecho le impide moverse, respirar, llorar.
No la quiere dejar, odia ese tren de madrugada cuando aún la huele húmeda en su mano.
Se han buscado toda la vida, sin esperar nada.
Cuando se encuentran no saben qué hacer y se derraman,
De emoción, de celos, de alegría.
Pero después de un año se han cansado,
Lo que quieren es que sus almas se fusionen igual que sus cuerpos abrazados inertes aquella madrugada.
Y como el ave fénix renacerán del amor quemado,
Pero lentamente porque ya no tienen prisa.
Ya se encontraron y el tiempo es suyo,
No hay otro para ella ni otra para él.
El amor cansa a veces.
A veces duele, pero ya no pueden vivir el uno sin el otro,
Porque son lo mismo,
Porque se pertenecen,
Y hasta que se contengan sus almas como sus cuerpos saben,
Tratarán de levantarse y dormir las horas largas de la agonía.
Pero nunca solos, para no saber a dónde lleva el tren que la aleja,
La aprisiona y él sucumbe.
Aquella madrugada de una noche larga,
Donde ella lo abraza casi como a una presa para que no caiga,
Que no se rinda, que no acabe solo.
Y él la siente, sin tiempo.
El tiempo de él se siente en los dedos, en la piel, en las narices;
El de ella no, ella ve el reloj y cuenta las horas que faltan para que amanezca,
Son las horas que lo tendrá herido, como ella, más débil esta vez.
No están vacíos como dicen,
Se sienten adormecidos, palpitantes,
Pero vacíos no, están llenos del otro;
Él de ella que se aleja en el ruido de las vías,
Ella de él que se deja caer en el vacío,
Casi muerto.
Pero no lo deja y no lo dejará nunca,
Mientras ella viva.
Lo que queda es la sensación de ´a ver qué pasa´,
Pero esa no es una opción,
La única es hacer que pase o esperar que suceda, renacer.
De tu cuello que huele a humo, a sales, a ti.
tu sangre cálida, dos cuerpos calientes.
Perdidos el uno en el otro, dolientes.
Cansados del amor que no logran contener.
Exhaustos de amar sin ganar terreno;
Ella de llorar hasta rasgarse las entrañas,
Él del peso que deshace su pecho grande.
Yacen inertes, entumidos, anestesiados de dolor.
Y mientras tanto amanece y un tren pasa,
Y ella quieta se aleja y avanza con el compás de las vías,
Por la ventana se ve que aún lo abraza, que lo retiene a toda costa,
Pero él ve que se aleja y la pierde,
Y el peso en su pecho le impide moverse, respirar, llorar.
No la quiere dejar, odia ese tren de madrugada cuando aún la huele húmeda en su mano.
Se han buscado toda la vida, sin esperar nada.
Cuando se encuentran no saben qué hacer y se derraman,
De emoción, de celos, de alegría.
Pero después de un año se han cansado,
Lo que quieren es que sus almas se fusionen igual que sus cuerpos abrazados inertes aquella madrugada.
Y como el ave fénix renacerán del amor quemado,
Pero lentamente porque ya no tienen prisa.
Ya se encontraron y el tiempo es suyo,
No hay otro para ella ni otra para él.
El amor cansa a veces.
A veces duele, pero ya no pueden vivir el uno sin el otro,
Porque son lo mismo,
Porque se pertenecen,
Y hasta que se contengan sus almas como sus cuerpos saben,
Tratarán de levantarse y dormir las horas largas de la agonía.
Pero nunca solos, para no saber a dónde lleva el tren que la aleja,
La aprisiona y él sucumbe.
Aquella madrugada de una noche larga,
Donde ella lo abraza casi como a una presa para que no caiga,
Que no se rinda, que no acabe solo.
Y él la siente, sin tiempo.
El tiempo de él se siente en los dedos, en la piel, en las narices;
El de ella no, ella ve el reloj y cuenta las horas que faltan para que amanezca,
Son las horas que lo tendrá herido, como ella, más débil esta vez.
No están vacíos como dicen,
Se sienten adormecidos, palpitantes,
Pero vacíos no, están llenos del otro;
Él de ella que se aleja en el ruido de las vías,
Ella de él que se deja caer en el vacío,
Casi muerto.
Pero no lo deja y no lo dejará nunca,
Mientras ella viva.
Lo que queda es la sensación de ´a ver qué pasa´,
Pero esa no es una opción,
La única es hacer que pase o esperar que suceda, renacer.
Ella, que mide el tiempo en horas,
No exactamente una a una sino en todo menos una,
Cada hora hacia adelante es una menos que le quita
al infinito.
Ella que luchaba por atrapar cada valioso lapso,
No instante,
Su tiempo era en bloques,
Sentía que dormía con una parte distinta de su
amante.
Una hora con su humor, una hora con su genio,
Una hora con la desesperación.
Y cada una sanaba lo que tenía que sanar,
Y restauraba dejándolo todo claro;
Cada hora era una hora menos de caos
Y una hora menos de vida,
Pero la resta siempre quedaba con la perfecta
armonía de la tranquilidad.
Era un campo de batalla
que mostraba dos cuerpos unidos, vencidos, entrelazados.
Sin futuro pero con
todo el presente que les latía en la habitación rosa,
Un santuario que engullía
todo, hasta lo fatal.
Esa era su trinchera,
no se hubieran rendido nunca si no hubiera amanecido.
lunes, 20 de mayo de 2013
Ave María Purísima
Ave
María Purísima
-Yo confieso ante Dios todopoderoso…
porque no puedo confesarme con nadie más en este momento y porque nadie más me
escucharía, ¿de qué tengo que arrepentirme?... Por mi culpa, por mi culpa, por
mi gran culpa. La fe es parte de una existencia que no poseo pero que me duele.
Ante Dios nuestro señor. Amén.
-“Una vez que hayas dejado tus primicias ante
el Señor, te postrarás ante Él para adorarlo". -Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
(-Ave
María Purísima.
-Sin
pecado concebida.
-Padre, he sido la peor mujer y por eso no puedo mirar
a los ojos a los que me rodean, he hecho mal y no lograba detenerme, ¿cómo
podemos confundirnos con el pecado tan fácilmente y no reconocerlo, dejarnos
envolver por él? Sentí que mi voluntad me dejaba, que no era dueña de lo que
hacía, perdóneme padre, porque no podría vivir así. Si usted supiera lo que hay
en mi mente, si mi marido lo supiera, pero es que soy débil de espíritu aunque
mi cuerpo permanezca fiel. En ocasiones lo malo me produce placer y le temo tanto,
lo único que me queda doliendo es el arrepentimiento, la sensación horrible de
haber pecado contra todo lo que me es sagrado.
-Si tu ojo
derecho es para ti una ocasión de pecado hija, arráncalo y arrójalo lejos de
ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu
cuerpo sea arrojado a la Gehena…)
Cómo me hallo aquí después de tantos años, sin mi
padre que en paz descanse, con quien la misa era una ocasión para pasar un buen rato. Recuerdo lo difícil que era aguantar la risa,
tomábamos la liturgia y las palabras en sus acepciones más efímeras o bien más
profundas, era una gran cátedra de filosofía y buen humor; pocas cosas me
divertían tanto como pasar esa hora los
domingos con mi padre, eso sí, no comulgábamos: él por no haberse casado con mi
madre por la iglesia y después del divorcio por qué se yo qué cosas; yo dejé de
formarme en la comunión por lo difícil que me resultaba elegir de entre mis
acciones diarias algunas que pudieran considerarse pecados dignos de ser
confesados, no es que sea una santa, definitivamente tengo cientos de errores,
lo que pasa es que no es tan simple como decir bueno-malo, la verdad es que
solo hay una cosa en toda mi vida de la que me he arrepentido sinceramente…
¿por qué lo hice? Por estúpida, por inmadura, me arrepentí tanto que entiendo
que no es cosa de desear no haberlo hecho, sino sufrirlo hasta que se vuelve
insoportable, y como la verdad me partía la cabeza pensando en aquello que me
provocara arrepentimiento de esa manera y confesar cualquier cosa que a fuerza
de darle vueltas decidía que era “mala” me hacía sentir ridícula, dejé de
hacerlo y por consecuencia perdí mi derecho al cuerpo de Cristo. Hoy en día las
confesiones deberían ser de una hora y llamarse terapias, así sabríamos en
dónde radica el mal y cómo evitarlo.
-Perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en
tentación…
No nos dejes caer en tentación… ¿por qué preocupa
tanto la tentación? Si yo sé lo que quiero ser por qué habría de preocuparme lo
que puedo hacer. Y líbranos del mal.
Sobre todo líbrame del mal…
Amén
La tentación no es tan peligrosa cuando tenemos
la verdad o la felicidad o la certeza, al menos cuando así nos parece. Jamás le
hubiera sido infiel cuando lo tenía porque no me tentaba, y ahora que no está,
no es tentación hacer el amor, es una parte más de mi vida. No creo que existan
las tentaciones, los hombres somos libres de elegir y al hacerlo dejamos a un
lado posibilidades irrealizables, las tentaciones son aquellas otras
posibilidades que dejamos escapar por elegir, nos llaman u obsesionan para recordarnos
que un día fuimos libres, un momento en el que lo podíamos hacer todo, el
instante justo antes de tomar una decisión, esa era nuestra libertad donde
habitan ahora las tentaciones.
Amén
-De la carta del apóstol san Pablo a los romanos.
Me siento aquí como turista, como el espectador
que hace que la escena parezca montada, es que soy el público que cree en lo
que mira; y el Padre diciendo que la fe da la justificación, ¿No es
precisamente eso lo que ocurre aquí mismo y ahora? ¿Qué es toda esta trama, qué
es la Iglesia últimamente? Es que seguro ahora mismo alguien se confiesa de
algo que no tuvo la culpa, pidiendo perdón a Dios, pidiéndole al padre el
perdón de Dios. Deberíamos perdonar a Dios por habernos creado.
(-Yo te absuelvo de tus
pecados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.)
-Hay que creer con el corazón para
alcanzar la santidad y declarar con la boca para alcanzar la salvación. Será eso la fe entonces, tomar una decisión
correcta y creer en ella profundamente para que cualquier otra opción posible
no logre seducirnos y no la contemplemos como la amenaza de la tentación. Me
asusta pensar que la fe es la salida de la libertad, es seguridad en una sola
opción correcta, la última de todas; aunque de eso se trate mi vida diaria, de
hacer las cosas “bien” y sentirse también bien al hacerlas... El amor era lo correcto, tenía la verdad en la que creía, ¿y si buscamos
tanto las certezas más cercanas por qué no aventurarse a buscar y creer en la
última certeza de todas?
-Por eso dice la Escritura: Ninguno que
crea en él quedará defraudado…
Es contradictorio, debe haber una última opción
abierta a cambiar las demás, siempre debe haber la opción de libertad, del
error. No concibo que haya un Dios que dispuso el mundo con una sola opción
correcta, si tengo solo a Dios no necesitaría la fe.
¿Qué pensaría mi papá ahora si me viera? El sí
que tenía tanta fe en mí, tanto amor, tanta certeza de haber hecho bien
conmigo. Yo solo existo, igual que todos, no hay de qué sentirse orgullosos.
Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
-También está
escrito: No tentarás al Señor, tu Dios. Concluidas las tentaciones, el diablo
se retiró de Él, hasta que llegara la hora. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús. Tomamos una decisión y al creer que es
correcta no nos molestan las tentaciones, las opciones irrealizadas del mundo
de la libertad pasada. Me sentaré igual que todos, no recuerdo si cruzar las
piernas está prohibido…
Pero
si tengo la certeza última de que existe Dios, la certeza de todas las certezas
y la verdad de todas las verdades, de qué me sirvió haber elegido. Si pude
elegir de entre al menos dos opciones, supongamos una buena y otra mala, quiere
decir que en algún momento fui libre, pero si no soy libre de elegir a Dios
puesto que este es una verdad absoluta, entonces la libertad no existió más que
como un engaño para probar la fe de los hombres. Si en cambio Dios es certeza
porque así lo creo en mi corazón, la opción irrealizada que dejé atrás al
elegirlo, de la no existencia de Dios fue un hecho, la libertad perdura pero la
verdad y la tentación dependen de mi seguridad, es decir en mi fe en la
decisión. Si toda mi vida he buscado la certeza de mis decisiones y ahora la
reafirmo en la última de todas, solo me lleva a una vida congruente, sin
tentaciones ni arrepentimientos, pero lamentablemente no a una vida verdadera.
Solo a un constante uso y deshecho de la libertad, la fe es el sello que
afianza la certeza de la decisión, la que nos quita el miedo de la libertad, la
que nos aleja de las tentaciones. Todo eso está muy bien de manera inmediata,
pero será válido para llevar la vida entera. Tengo fe en mi amante pero no en
Dios.
Recuerdo cómo me enseñaba el aleluya: busca primero el reino de Dios y su justicia divina, y por añadidura lo demás se te dará… señor ten piedad.
Y cómo mi abuelo rezaba el padre nuestro como si lo analizara y lo viviera. Señor ten piedad.
-Para que los enfermos alcancen salud y fortaleza, y los que viven angustiados encuentren la paz del espíritu. Oremos.
…Cómo murió cantándole a la Virgen María, lleno de paz y amor. Señor ten piedad.
-Para que cada vez más, en todas partes, en todos los corazones, triunfe el bien por encima del mal. Oremos.
¿Dónde está mi papá ahora? Señor ten piedad.
-Para que los hombres y mujeres que forman el Ejército, reconozcan en Jesús su modelo de servicio dedicado, atento y respetuoso. Oremos.
Vengo sola a la misa como una intrusa, antes era la invitada de mi padre, él me presentó con todos, me abrió las puertas, mi presencia era justificada y aceptada. Señor ten piedad.
-Para que cada uno de nosotros seamos siempre levadura y testimonio de amor y de esperanza. Oremos.
Testimonio de amor y de esperanza. De amor y de esperanza… piedad. Amén.
Yo
también fundaré un templo, daré libros sagrados y lo llamaré biblioteca. Admiro
a aquellos que reafirman su fe usando su libertad, si yo pudiera hacerlo lo
haría con gusto, el problema es que puedo no hacerlo y me quedo detenida sin
querer usar mi libertad para algo, por miedo a perderla. Es absurdo. Mi
libertad sería más absurda aun si viniera de Dios, tendría derecho divino a no
creer en él.
Me
quedaré sentada, no me moveré de aquí. Dios, ni siquiera puedo decirte en qué
creo.
-Por
Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu
Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
¿Qué? Amén
Demos gracias a Dios.
sábado, 18 de mayo de 2013
Victoria
Es cierto que has ganado, que has
salido sin duda ileso. Me has ganado en todo y yo he muerto, me has matado con
los ojos y tus manos, me he llorado hasta terminarme el cuerpo y sus ganas. Me he
roto y quedado perdida por las esquinas que jamás revisas, partes mías tiradas
por tu habitación revuelta, ahora mirando lo que haces sin mí con otra. Es verdad
que se ha acabado y has ganado todo, mi recuerdo, mi odio, mi orgullo, me has
ganado en todo. Victorioso tú e ileso, deja que te armemos un desfile y a mí un
funeral.
Es cierto lo que digo, pero he
perdido por culpa mía, porque no me he querido y tú has querido demasiado. Hay consuelo,
pero es largo y lento, mientras tú sigues vencedor yo vivo herida, pero es
seguro y el consuelo llega y la muerte se cura.
Es cierto, me puedo curar de
muerte, es lento y aburrido. Son aburridos otros labios y otros placeres, son
interminables los días y frustrantes los sueños. Pero a pesar de verme así,
vencida, soy feliz por fin porque soy libre. Serán largos los días como
infiernos y pesadas las noches de asfixia, pero son míos, no te los daría por
nada, ya no tengo nada que darte tampoco. Estoy vacía. Y vacía de ti quiero
quedarme.
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