martes, 21 de octubre de 2014
Un arte
Impensable que ya no te quiera cuando hace unos meses te quería para siempre. Busco desesperadamente los restos, algún sabor que me recuerde al amor perdido. Nada, no encuentro nada, se lo habrá llevado todo al carajo este olvido que tanto quise y hasta ahora llega. Será que eres ahora lo que nunca, nunca alcancé a conmover con mis llantos. Eres como tantos otros, sin que me provoques, sin que me quiera descubrir a mi misma. Eras mi arte propio, la gran experiencia, eras toda la posibilidad del ser realizada Amar no es cualquier cosa, lo es todo. Ahora me doy cuenta de cuánto extraño la vida...
viernes, 10 de octubre de 2014
Sueños a futuro
Me voy a dormir sin ilusiones, sin sueños que me distraigan de la verdadera calma. Una vez más he conquistado mi propia cama, podría decir que es mi único terreno vivo.
Siento felicidad sincera aunque dada a la ausencia, propablemente gracias a ella.
Cualquiera que haya sufrido podría decirse que ha ganado, pero no podría asegurar que todos aprenden del olvido.
Quisiera no haberme equivocado y considero que arrepentirse es lo más humilde de lo humano, pero no por eso vivo atormentada.
Por eso puedo dormir sin ilusiones, porque los sueños nos recuerdan los verdaderos deseos anhelados, mientras no haya sueños no habrá decepciones.
Ya se gestan nuevos planes sobre los sentimientos antes repudiados.
Siento felicidad sincera aunque dada a la ausencia, propablemente gracias a ella.
Cualquiera que haya sufrido podría decirse que ha ganado, pero no podría asegurar que todos aprenden del olvido.
Quisiera no haberme equivocado y considero que arrepentirse es lo más humilde de lo humano, pero no por eso vivo atormentada.
Por eso puedo dormir sin ilusiones, porque los sueños nos recuerdan los verdaderos deseos anhelados, mientras no haya sueños no habrá decepciones.
Ya se gestan nuevos planes sobre los sentimientos antes repudiados.
Flotante pero intacta
A veces es el orgullo el único que nos mantiene a flote mientras encontramos fuerzas para seguir nadando entre nuestras propias penas.
domingo, 28 de septiembre de 2014
Escenas
Regresamos a las mismas escenas que después de él y antes siempre fueron iguales. Te agradezco que quieras imaginarme, porque después de todo qué importa que aciertes o que falles. Sobre todo poder vivir sin darlo todo, qué importa despertar sin haber sentido. Me importa poco que esté con alguien, que se duerma con una planta o con una mujer, porque de todos modos no está conmigo. Que bueno que así sea, porque por un momento puedo imaginar que tú me cuidas, aunque sea hasta que te vas o me canso o nos quedamos mudos. Hace mucho que no me sentía tan viva, no me acordaba del presente, siempre queriendo construir migajas. Me gusta que me recorras a oscuras, puedo pensar en notas musicales si me place, puedo no saber nada de ti y disfrutarlo todo. Esta vida la quiero de a ratos, por los que valen la pena, los que me hacen llorar de sentir tanto. Por poder (por fin), no pensar en que está con alguien, en que está solo, en que no puede ser feliz, en que no quiere... En poder (por fin), lograrlo todo, sin estar barada eternamente, poder tener diecisiete años sin perder los veinticinco.
jueves, 25 de septiembre de 2014
Ahora lo entiendo
Por fin he entendido lo que pasa, por qué quiero amarte y no puedo, por qué cada vez parece que te vas más lejos, que en lugar de quererte te repudio, me aborreces.
Lo que pasa es que eres intangible, para mi inalcansable, para ti soy invisible. Nos llegamos a amar porque nos imaginamos, nos guardamos en la memoria, nos terminamos en la imaginación, pero en realidad no existimos el uno para el otro, nunca nos conocimos.
Somos invisibles, intangibles, seres etéreos, que se escurren como lluvia sobre el cristal. Podemos igual odiarnos, no nos vemos, no me oyes, no me quieres, porque no me conoces, nunca me has visto. Ahora lo comprendo todo, quisiera mejor envenenarme de ti, sentirte dentro y que me sientas. Aquí estoy, gritarte, aquí estuve. Mientras mueres.
Lo que pasa es que eres intangible, para mi inalcansable, para ti soy invisible. Nos llegamos a amar porque nos imaginamos, nos guardamos en la memoria, nos terminamos en la imaginación, pero en realidad no existimos el uno para el otro, nunca nos conocimos.
Somos invisibles, intangibles, seres etéreos, que se escurren como lluvia sobre el cristal. Podemos igual odiarnos, no nos vemos, no me oyes, no me quieres, porque no me conoces, nunca me has visto. Ahora lo comprendo todo, quisiera mejor envenenarme de ti, sentirte dentro y que me sientas. Aquí estoy, gritarte, aquí estuve. Mientras mueres.
Para ponerse feliz
Si aun puedo despertar llorando sigue siendo amor. Amor malsano, malgastado, malherido pero amor a fin de cuentas. Cabe la posibilidad que aun pueda despertar de rabia, llorando porque gasté media vida en querer cambiarte y media más olvidandote. Puede simplemente que el cansancio me haya recordado lo pesado que era cargar contigo... No importa, desperté y eso es todo, muchas veces deseaba despertar sin ti, porque dormía llorando. La vida es justa a fin cuentas.
jueves, 18 de septiembre de 2014
Suele pasar el olvido
No siempre buscamos olvidar por despecho, por necesidad. No siempre tenemos que olvidar por dignidad, por hacer justicia o con el transcurrir del tiempo. Suele suceder que en ocasiones olvidamos honestamente, sin que resulte vengativo decirlo, sin necesidad tampoco de ser el ganador de una batalla. La verdad es que a veces el olvido llega por la cabeza y nos rodea el alma. Pasa cuando no hay más esperanza, cuando no hay más voluntad, cuando no hay más razones, cuando no salen lágrimas, cuando no hay más espera, cuando todo se ha terminado irreductiblemente y aun hay cosas que hacer, cuando uno no muere de amor y no siente que muere tampoco.
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